Tiempos inflamables

  • Tiempos inflamables

    En Convergència, el relevo del president Artur Mas todavía se divisa lejano. Pero no tanto como antes del pasado Onze de Setembre y ni mucho menos tan allá como se intuía previamente al descalabro electoral del 25-N. Así, aunque de forma muy prudente, algunos de los hipotéticos aspirantes a sucesor van emitiendo señales de vida. Nada de explícito que los pueda quemar, pero hay movimientos (interesantes).

    Esta semana, Lluís Recoder ha sido noticia. Ha dejado su escaño. Alguien podría pensar en una retirada definitiva, pero, ¿y si quiere decir todo el contrario? No gustó nada, entre sectores de la militancia y cuadros de CDC, el paso atrás a medias que dio el hoy exconsellerdespués de las elecciones de noviembre, cuando renunció a seguir en el Govern pero decidió mantener el acta de diputado. Ahora ha corregido el tiro y apuesta por un punto y aparte claro. «Si nos estrellamos muchísimo y todos quienes ahora forman parte de proyectoMas quedan salpicados, quizás entonces unos cuantos lo irán a buscar», admiten en el partido. Es la alternativa total.

    En contraste, de entre las hipótesis de futuro liderazgo en Convergència, el conseller de la Presidencia y portavoz del Govern, Francesc Quico Homs, es lo más cercano e identificado con la causa del president. En Palau ya mandaba mucho. Ahora más, sinGermà Gordó físicamente en el lugar y con conselleria propia en Justicia. Hay quien interpreta que el nombramiento de Jordi Vilajoana como secretario general de la Presidència fue una movimiento de Mas para amortiguar su peso, pero en Palau, Homs y su equipo -los Quicos- tienen su feudo. Eso sí, en los últimos tiempos, Homs acepta invitaciones para visitar agrupaciones locales del partido (por pequeñas que sean), hace charlas con los jóvenes de la JNC (cosa que dicen que no hacía hasta ahora) y se patea el territorio los fines de semana. Agrupaciones, juventudes, territorio. Básico.

    Y con un Oriol Pujol en horas bajas, el secretario de organización del partido, Josep Rull, gana protagonismo mediático y busca el cuerpo en cuerpo con Josep Antoni Duran Lleida y con el PP, manera de hacer que gusta a la base convergente. Sabe comunicar, disfruta de poco conocimiento entre la población en general, aun no tiene un grupo compacto afín dentro de CDC, pero sabe de la importancia de comunicar bien. Lo trabaja con su jefe de gabinete, Emili Aberich. Y si tiene que relevar a Pujol en breve, ni que sea temporalmente, se dedicará a ello, porque entiende que la Convergència actual lo necesita. Y él. Igual como otros que también se mueven, de momento con discreción. Quizás ya llegarán tiempos más inflamables. Pero de momento ahí está Artur Mas. Hay quien ha puesto una vela para que eso dure mucho.

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