Los Guardianes de la Semana (4)

  • Los Guardianes de la Semana (4)

    La semana pasada, en la tercera entrega de este ciclo de posts dedicados al mundo de los asesores de comunicación y estrategia, me centré en Jon Favreau, el joven jefe del equipo de escritores de discursos de Obama que ahora lo deja para ir a hacer fortuna en Hollywood. Esta semana, el miércoles, unos días después, se fijaba en ello, en Francia, Le Figaro, dedicándole un retrato a su contra: “La plume d’Obama part pour Hollywood“.

    Esta semana me centraré en el mundo british, no sin antes apuntaros una pieza que pone en valor el peso de la comunicación en el ejercicio de lo público en general y del liderazgo en particular. Se trata de un interesantísimo artículo de Le Monde: “Révélations te déceptions du casting hollandais“. Nueve meses después de la formación del primer gobierno socialista de la era François Hollande … ¿cómo tenemos a los ministros? Y a partir de ahí, buenísimo repaso y categorización de los interceptos en las siguientes categorías: “revelaciones”, “valores seguros”, “enigmas”, “desaparecidos” y “problemas”. ¿Resumen de la cosa? Los que saben marcar mejor territorio y comunican mejor, van al alza. De cajón, ¿verdad? Bueno, pues queda claro que solo sabiéndolo no es suficiente.

    El catalán de origen Manuel Valls (Interior) sigue siendo uno de los “valores seguros” (y al alza), junto con Arnaud Montebourg (Reindustrialización). Proximidad al líder + buena delimitación del propio territorio + buena capacidad de comunicación = éxito. A algunos les está costando más, como al propio primer ministro, Jean-Marc Ayrault, de quien el texto dice (en boca de un jefe de gabinete no identificado) una gran frase: “No somos el ejército … En vez de los reproches públicos y de la autoridad, Ayrault debería tirar más de la persuasión “. Grande.

    Pero vamos cara a barraca: mundo brit. Me ha llamado a ello la edición británica de la revista GQ. Portada de impacto con foto maja del alcalde de Londres, el tory Boris Johnson. Y titular que alegría-alegría seguro que a David Cameron (compañero y rival suyo de partido) seguro que no le ha hecho: “Boris! Britain’s first Bad boy Prime Minister“. Con entrevista al protagonista, que encabeza (de nuevo) el ranking que ha hecho la revista sobre los 100 hombres más influyentes del Reino Unido. Él ha sido elegido el primero. El pobre Cameron queda en tercer lugar, justo por detrás de Boris (1) y de Sir Jeremy Heywood (2), el Secretario del Gabinete, a quien se compara con el mítico Sir Humphrey Appleby, de la mítica serie Sí, ministro. Dicen que ya le hubiera gustado a Sir Humphrey tener el poder de Heywood, que ha trabajado con tres primeros ministros (Blair, Brown y ahora Cameron), y que ha sumado a sus dominios la Oficina del Gabinete (junto con la Secretaría). El texto dice que el primer ministro lo requiere en busca de ayuda para moverse al centro del poder.

    Otra pieza clave (y que sale en la lista) en el ámbito de los guardianes del mensaje del líder tory, en este caso no un alto funcionario sino un compañero suyo de partido: Grant Shapps (núm. 64), recientemente elegido co-presidente del Partido Conservador, será el responsable de la campaña electoral (que no se vislumbra lejana). Mintió sobre su lugar de nacimiento en unos folletos electorales, tenía un alter ego como profesional gurú de la autoayuda, y se supo que había editado su propia página en Wikipedia. Pero Cameron lo mantiene a su vera.

    Y a solo dos posiciones del primer ministro encontramos en la lista a Andrew Cooper (en la foto del post), el Jefe de Estrategia de Downing Street. El heredero de Steve Hilton (que tiró la toalla). Debe tratar de hacer remontar la popularidad de la Coalición de gobierno y enfocar la nave conservadora con buen rumbo de cara a la reelección. Tarea difícil pero no imposible. Él, un ex encuestador (fan de los focus groups), sabe detectar como pocos el pulso de la calle. Sabe que la mayor parte del país aún apoya el plan del gobierno para reducir el déficit. Pero a la vez también asume como gran reto el convencer a los conservadores británicos que el primer ministro está en contacto con la gente común (donde hurgan los laboristas, que trabajan constantemente para proyectar a Cameron y a su equipo como unos elitistas “niños de papá “). Debe afilar el mensaje. Gran reto, el suyo. Gran influencia, por supuesto. En el ranking, más que la práctica totalidad de ministros.

    La próxima semana, más.