Más que una promesa

  • Más que una promesa

    En Madrid proliferan las apuestas sobre ministrables en una remodelación del Gobierno de Rajoy que se da por segura en pocos meses, o incluso semanas, para intentar coger impulso. «Eso, claro está, si el presidente se decide», asumen en su partido, conscientes de la aversión del presidente a los cambios. «¿Qué problema hay?», habría respondido Rajoy en off a un periodista, preguntado sobre su Ejecutivo, muy desgastado en tiempo récord. 

    Pero, confiados en que el presidente finalmente vea la luz, en su partido van haciendo cábalas. Javier Arenas, muy agresivo esta semana en la comisión del parlamento andaluz sobre los ERE falsos, es uno de los fijos en unas quinielas, donde, el suyo aparte, un nombre sale en todas: Álvaro Nadal, el director de la Oficina Económica de Moncloa. 

    Se le considera del clan de los sorayos (por Sáenz de Santamaría) y este verano se ha tenido que emplear a fondo con quien fuera hace tiempo su padrino político, Cristóbal Montoro. En agosto se ha dado el clímax de su escalada verbal y crispada. Ha estado implicado en casi todas las polémicas que han proyectado discordia y desorden en el Ejecutivo. No en vano, Montoro también es un fijo en todas las quinielas, pero entre los posibles ministros salientes. ¿O es que Montoro no es un problema? 

    Desde su propio entorno, sobre el proceso de combustión política que el ministro parece haber emprendido de forma irreversible, se admite: «Ha sido dos veces titular de Hacienda y ya todo se la sopla. Lo tiene claro, tiene su carrera política amortizada, por eso toma las decisiones que toma y las defiende como lo hace, porque no aspira a nada más». 

    Nadal , como en su día Miguel Sebastián, quien ocupara su cargo en la Moncloa en los primeros años de Zapatero, parece predestinado a un ministerio económico en el Gobierno. «Ya de facto hace de vicepresidente económico», reconocen en el partido. Doctorado en Harvard, además del inglés domina el alemán, por lo que es un hombre clave en la interlocución con Merkel. «Él le pasa los papeles económicos al presidente. Los ministerios hacen las propuestas y él las tamiza y asesora a Rajoy sobre qué se debe hacer», dice un monclovita que lo describe simpáticamente como «un pitagorín ». 

    Nadal, como el jefe de gabinete de Rajoy Jorge Moragas, es ministrable seguro. Son los hombres del presidente en la Moncloa y allí tomaron posesión del cargo en su presencia. Moragas prometió, Nadal juró. Se sabe más que una promesa.

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