¿Filtración o silencio?

  • ¿Filtración o silencio?

    ¡Ay, las filtraciones! En política son el pan nuestro de cada día. Alguien acaba siempre hablando más temprano que tarde. Todo (o mucho) se acaba sabiendo. Más en esta era nuestra de internet, donde el valor del silencio cotiza a la baja. 

    Hasta a Zapatero, gran aficionado a dar sorpresas, una filtración le reventó aquella foto con Obama que asesores y estrategas de la Moncloa habían trabajado durante meses cara a la cumbre UE-EEUU que se celebraba en Praga en abril del 2009. Su primer aparte con un presidente norteamericano tras el humillante «Hola, ¿qué tal, amigo?» con que se lo había quitado de encima George W. Bush en cinco segundos. El día llegó, la foto también, pero horas después (para su sorpresa), en internet se filtró la inminente remodelación de Gobierno que iba a acometer. Le eclipsaron la ansiada estampa en todas las portadas del día siguiente. 

    Lo conseguido esta semana por el Govern de Artur Mas suena muy exótico en los tiempos que corren. Ha logrado mantener en secreto durante meses la negociación de su plan B al Eurovegas de Sheldon Adelson. Lo normal hubiera sido que algún medio se hubiese enterado de ello y lo hubiese hecho peligrar. Pero no. Ahora, a lo que se ha colocado el cartel de The End, de acabado, es al controvertido proyecto de unas Vegas en el Baix Llobregat. Y ya está en marcha el proyecto de Barcelona World, llamado a ser el complejo de ocio más grande de Europa. 

    Que una noticia de estas dimensiones no se filtre y coja a todos los medios por sorpresa es digno de estudio. Inédito. Y ha pasado. Apunten algunos responsables de la cosa, junto con Mas y su dirección de comunicación: el conseller de Economia, Andreu Mas-Colell; el de Territori, Lluís Recoder; el de Empresa, Francesc Xavier Mena, y el secretario del Govern, Germà Gordó. Retengan especialmente este último nombre. 

    Desde hace meses, Gordó y estos consellers se reunían los lunes en la plaza de Sant Jaume con el director de Comunicació del Govern, Jordi Cuminal. Y el proyecto avanzaba sin ruido mediático. Solo uno de ellos (el más político) avanzó a algún selecto periodista, hace pocos meses y la víspera del anuncio oficial, su versión del plan, pero con sordina. El estilo Gordó se impuso. Dicen que es «el conseller de Empresa en la sombra». Es hombre clave para Mas. Como él, aprecia el valor del silencio (sobre todo en torno a su persona) y ha pilotado buena parte del proceso de negociación de Barcelona World.

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