Miedo al abrazo

  • Miedo al abrazo

    ¿Qué tienen en común un inglés, un alemán y un gallego? Algo que ayuda a descifrar los movimientos y los mensajes públicos que Esquerra dedica a CiU en los últimos tiempos. 

    El viceprimer ministro británico, el liberaldemócrata Nick Clegg, fue la gran revelación de las elecciones en Reino Unido hace dos años. Esta semana ha puesto las bases para la ruptura del primer gobierno británico de coalición desde la segunda guerra mundial. De hecho, no lo deja caer ya porque todas las encuestas apuntan a una debacle de su partido. A día de hoy, los tories del premier David Cameron perderían muchos votos, pero los de Clegg casi desaparecerían del mapa. Típico. 

    Lo mismo le está pasando a los liberales alemanes, socios de gobierno de Angela Merkel. Con Guido Westerwelle fueron la revelación de los últimos comicios a la cancillería y a día de hoy todas las encuestas los dan por residuales. Él ya no lidera ni su partido. Y lo mismo le pasó a Anxo Quintana, socio nacionalista del PSdeG-PSOE en la Xunta durante una legislatura y no más. En las siguientes elecciones los socialistas cayeron, pero los grandes perdedores fueron los nacionalistas de Quintana. Una constante. El voto de los partidos pequeños, más concentrado e ideologizado, pasa más factura cuando los suyos fallan. ¿Y cuando las cosas van bien? El gran premio, para el mayor, que lo capitaliza desdibujando al pequeño. El abrazo del oso, lo llaman. 

    La ERC de Oriol Junqueras teme este abrazo, con el recuerdo de la factura de los tripartitos aun muy presente y con el recuerdo de un apoyo a CiU en 1980 que también les dejó tocados. Quieren volver a gobernar y parece que quieren hacerlo con CiU, pero el miedo al abrazo del oso les agarrota. «Es necesario hacer visible que el pacto será nacionalmente ambicioso», dice uno de los hombres de Junqueras. Y admite miedo a «la amenaza de los solidaris », en referencia a la competencia que ahora tiene ERC con Solidaritat en el espacio independentista más visceral. «Que no puedan decir que le hemos salvado el culo a Convergència», argumentan en ERC. De ahí que en lo que denominan «la recta final» de los preliminares con los de Artur Mas Oriol Pujol, ERC liste condiciones al pacto y hable de «actos de contrición» de los convergentes. Junqueras no quiere tener algo en común con un inglés, un alemán y un gallego sentenciados políticamente. Teme romper la línea ascendente en los sondeos al ser asociada con CiU, o desinflarse después de unos buenos resultados que conviertan a ERC de nuevo en decisiva. ¿Lo superará?

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