En caída libre

  • En caída libre

    En Barcelona, que cuando quiere también es villa aunque no tenga corte, se dice estos días que un importante diario (que no es este) tiene una encuesta que no se atreve a publicar por miedo a no ser creído por nadie. Los resultados presentarían un escenario a la griega, con caída libre de PP y PSOE, mientras que IU, UPD y los nacionalistas catalanes y vascos experimentarían una subida espectacular. En el PSC, los hay que no se extrañan nada de ello. Y es que saben que no son los únicos de la familia socialista española que padecen crisis de identidad. 

    El supuesto error que esta semana admitía el coordinador de los diputados y senadores socialistas catalanes en el Congreso, Francesc Vallès, ha sido solo un capítulo más en el vía crucis existencial que recorre el PSC de un tiempo a esta parte. «El error no fue votar con el PSOE por el corredor central (en competición con el mediterráneo), sino que Vallès le diera más importancia publicando una inédita disculpa en Twitter». Lo dice un diputado del PSC. 

    Desde CiU, que, a través del diputado Pere Macias, había pedido lectura pública previa a la votación del punto de la discordia, se advierte de que sus señorías tenían el texto a votar desde el jueves anterior: «Los socialistas catalanes sabían lo que votaban y lo quisimos hacer visible. Si Vallès no hubiese hablado de error, habrían votado como siempre con el PSOE, se habrían limitado a criticarnos por querer dejarlos en evidencia y listos. Pero se enredaron ellos solos». ¿Por qué? «Nervios y falta de liderazgo», dicen en CiU. «Nervios y desorientación», asumen en el PSC. 

    Nervios, por lo menos. Solo hacía falta ver la reacción de la diputada Laia Bonet esta semana cargando contra ERC por impedir la comparecencia del president, Artur Mas, en el Parlament a colación del caso Millet. Los socialistas acusan al partido de Oriol Junqueras de «sumisión a CiU», pero lo hacen pocos días antes de que llegue al hemiciclo catalán una propuesta sobre el pacto fiscal que ERC impuso sin rebajas que ayudaran al PSC a abrazarlo. Ahora, los socialistas deberán conjurar el quedar igual o peor que el PP frente al pacto fiscal. Y eso, solo un semana después de que UGT y CCOO, sus aliados naturales, hayan sido protagonistas en la calle. Ellos también están por el pacto fiscal, en la línea de lo que defiende CiU, ERC e ICV. ¿Y el PSC? ¿Con quién está? O mejor: ¿con quién compite? ¿Quizá consigo mismo? Eso explicaría ciertos nervios y desorientación que algunos de los suyos ya admiten.

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