Alberto y el ‘Dr. Aspirina’

  • Alberto y el ‘Dr. Aspirina’

    En 1997, Dustin Hoffman y Robert de Niro protagonizaron un filme cuyo título se tradujo aquí como La cortina de humo. La expresión, en política, describe un conjunto de hechos destinados a ocultar la realidad. Una de las más interesantes y socorridas técnicas de márketing político.

    En el Ayuntamiento de Barcelona, por ejemplo, esta legislatura ha arrancado con pactos CiU-PP para sacar adelante los presupuestos del equipo de gobierno del alcalde Xavier Trias, sazonados con mucha gesticulación política, pero sin ningún acuerdo estable. ¿Eso quiere decir que este no llegará? No. Porque el ruido es una cosa, y lo que pasa realmente, a menudo, otra.

    A Trias, en sus tiempos de conseller, algunos ingeniosos compañeros de la prensa lo bautizaron como el Doctor Aspirina, por sus cualidades analgésicas. No habla demasiado pero, cuando lo hace, sus palabras tienen cierto efecto calmante, y él va tirando. Como con el pacto CiU-PP en Barcelona. Ahora no, pero estén atentos a septiembre. En la casa gran ya hay quien admite que, para entonces, el alcalde no negará a Alberto Fernández una tercera vez. Ya lo ha hecho en una ocasión. Y esta semana que viene volverá a ello.

    Por eso, el líder del PP municipal hace meses que está tenso. Impaciente. Incluso agresivo, según rezan algunos de los SMS que ha ido enviando a un estoico Joaquim Forn, primer teniente de alcalde y hombre fuerte de Trias. Ha utilizado esta vía, entre otras, para lanzar advertencias con tintes testosterónicos sobre el hartazgo de los populares al no ver reconocido su papel. Pero finalmente pactaron los presupuestos. ¿Los últimos que aprueban con el PP fuera del Gobierno municipal?

    La semana que empieza mañana, Fernández tiene prevista una intervención pública para reivindicar su papel y para reclamar su integración en el equipo de gobierno. ¿Se romperá la baraja? Todo apunta a que no. En ello se ha aplicado Jordi Martí, concejal de Presidencia y hombre de la más estrecha confianza de Trias, a la sazón compañero de Alberto en los Jesuïtes de Sarrià. Hay buen rollo. Juntos cenaron el 28 de diciembre para limar asperezas.

    Pero entonces, ¿por qué la rueda de prensa? (…)

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