Ojo con las comisiones

  • Ojo con las comisiones

    El programa El convidat de Tv3 esta temporada está generando debate. Pero ahora no lo mencionaré a colación de las relaciones Bojan-Guardiola o Quintana-catalán. Les quiero recordar aquel programa de la temporada pasada donde Albert Om disfrutaba de un fin de semana con el exministro Eduard Punset. En un momento determinado, Om le dice a Punset: “Fíjate en una cosa, hijas, nietas, amigas… ¿Soy el único hombre a tu vida?” Entonces ríen y Punset responde: “¡El único chimpancé!”. Un poco así es como Jaume Collboni, diputado del PSC y jefe de campaña de José Montilla en las elecciones catalanas de 2010, se debe de sentir entre una generación emergente de políticos que destaca en el grupo parlamentario socialista del Parlament y que está constituida básicamente por mujeres.

    La imagen es bastante clara. Miren cualquier plano del pleno del Parlament donde se enfoque el grupo del PSC. Identifiquen Jaume Collboni y fíjense en quien tiene a ambos lados, y delante y detrás suyo. Todas ellas muy centradas “a tiro de cámara”. Son Laia Bonet, Rocío Martínez-Sampere, Eva Granados y Consuelo Prados. Más lejos, tres filas de escaños allá, y menos centrada, Mònica Lafuente, a quien también merece la pena parar atención, y que comparte con este grupo una condición concreta: es portavoz del PSC en una comisión legislativa del Parlament. Collboni es el coordinador de los portavoces socialistas en estas comisiones. Las legislativas son las de más peso político, y en ellas reina este grupo. De hecho, la mayoría de portavoces socialistas en las comisiones del Parlamento son mujeres. Ganan trece a nueve, sin cuotas que valgan.

    Tienen claro que “la vieja guardia” no les ha puesto palos en las ruedas “sino al contrario”. Y son conscientes que como portavoces socialistas en algunas de las comisiones parlamentarias más importantes (Asuntos Institucionales; Economía, Finanzas y Presupuesto; Empresa y Ocupación; Agricultura, Ganadería, Pesca, Alimentación y Medio Natural; Bienestar, Familia e Inmigración, y Cultura y Lengua) tienen un peso “ni que sea interno”, en el contexto de la peor coyuntura histórica del PSC, con escasas referencias institucionales haciendo sombra o marcando la pauta. “Las Collboni girls”, la mayoría, menos Prados y Martínez-Sampere, se estrenan esta legislatura como diputadas. Tienen buena sintonía con las juventudes del partido. De hecho, como el grupo de “jóvenes” diputadas y Collboni, Javi López, el primer secretario de la JSC, tiene identificado el problema generacional que afecta el PSC en cuanto a protagonistas políticos y en cuanto a masa de votantes; “Jaume, eres el joven del grupo parlamentario, con 42 años!”, le habría observado con preocupación.

    Se consideran socialdemócratas liberales, y se sienten claramente diferentes en cuanto a grupo emergente respecto de otros “jóvenes” en la treintena y la cuarentena que empiezan a pedir turno en el PSC que tiene que salir del próximo congreso, “donde todo está para hacer y donde casi todo es posible”, ironiza un de ellos. Se diferencian otros “jóvenes” que despuntan como el director de la Fundación Rafael Campalans, Albert Aixalà, y su en torno: “Nosotros no vamos sólo con Blackberry. Somos también de Iphone.” Y bastante aficionados a las nuevas tecnologías en general, un link que les une a su preferencia más marcada en cuanto a candidato a primer secretario del PSC: Pere Navarro, el alcalde de Terrassa. No actúan como grupo organizado, pero camino del congreso no descartan ni renuncian a nada: “Ya lo veremos, porque es muy cierto aquello que se dice sobre que de un congreso se sabe más o menos como se entra pero no como se sale.” De momento, como hormiguitas, van haciendo en el Parlament. Ojo con sus comisiones.