Los terceros en discordia

  • Los terceros en discordia

    Esta semana que mañana empieza, debate de política general. Y ante tan señalada cita, una advertencia: si ven que el PP berrea mucho contra CiU o contra Mas y su gobierno, tengan claro que el presidente y la federación nacionalista tendrán, con casi total seguridad, unas votaciones sucesivas en el Parlamento totalmente plácidas. Es como una regla no escrita que desde el principio de esta legislatura se está dando y que sorprende, a la vez que fascina, a ambos lados del hemiciclo.

    La estrategia es muy sencilla y consiste básicamente en que el PP, y muy especialmente su portavoz parlamentario, Enric Millo, y su presidenta, Alícia Sánchez Camacho, convocan rueda de prensa o comparecencia (o emiten un comunicado) donde critican de arriba a abajo a CiU o alguna de sus iniciativas. La mascletà verbal parece anunciar indefectiblement festival entre las dos formaciones. Esto ocupa titulares en los diarios, cortes de voz en las radios y piezas en informativos de televisión. El PP marca perfil. El PP, parece, se hace valer. Pero la praxis parlamentaria después nos demuestra que todo ello tiene una escasa traslación en el Parlamento, por ejemplo traduciéndolo en pérdida de votaciones en pleno por parte de CiU y su gobierno. Y es que los populares, después de haberse desahogado en los media, por ejemplo a colación de las corridas de toros o del impuesto de donaciones, acaban llegando a fácil acuerdo con los convergentes, sin que estos hayan cedido. Eso sí, esta segunda parte de la escena ya queda bastante más lejos de la mirada del público, escondida entre la hojarasca del aburrido bosque informativo parlamentario.

    Del hecho que el PP le salva la cara a CiU en la mayoría de las votaciones no se habla mucha o nada, en contraste con como los populares colocan una dialéctica de choque y de reivindicación de su papel ante los medios. El PP, en este sentido, ha conseguido proyectar que decide mucho más que aquello que realmente hace, con mucha tendencia a dar luz verde a iniciativas de CiU casi sin modificación de la propuesta nacionalista de partida. Y esto incomoda.

    A CiU la incomoda, por la forma, porque los proyecta como rehenes de un PP del cual querrían distanciarse lo máximo posible y de quien saben que están teniendo un apoyo sistemático bastante económico en cuanto a contrapartidas políticas. Pero también incomoda a los potenciales socios parlamentarios alternativos, por el fondo. Concretamente a ERC: “El PP revienta el precio del apoyo parlamentario”, se quejan. Y es que, como avanzamos la semana pasada en este rincón de diario, CiU y Esquerra están sondeándose de cara a recomponer puentes y futuras ententes. ¿Pero esto cómo se hace con este tercero en discordia? Con este PP que de facto exige tan poco a CiU. ¿Cómo competir desde ERC sin parecer que se entregan gratis totalmente a los brazos de la federación?

    A ERC, con la nueva etapa que está mirando de comenzar, el eje independentista vuelve a ser prioritario por encima del acento de izquierdas. Y esto condiciona su discurso y su acción, más expuestos ahora a la erosión por parte de fuerzas como Solidaritat, otros terceros en discordia. “La ERC de Joan Ridao y Joan Puigcercós podía hacer como que no estaban, pero la de Oriol Junqueras es sinónimo de lo contrario”, apunta un escéptico con el nuevo líder.

    Doble tenaza, pues, que de momento dificulta el pacto nacionalista. Con un PP “reventando” el precio del apoyo parlamentario a CiU a cambio básicamente de cuota de pantalla. Y con una Solidaritat que si ERC hace pasos para llegar a un fácil acuerdo con Mas la martilleará a diario a cargo del pote de las esencias soberanistas.

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