Políticos contra encuestas

  • Políticos contra encuestas

    El amigo y periodista Marçal Sintes publica un libro de visita obligada para todos aquellos que nos movemos alrededor de la cosa mediaticopolítica: Periodistes contra polítics (Columna, 2011). Conoce bien el ecosistema: “La política se acoge a los métodos del marketing político para procurar controlar los riesgos y aprovechar las oportunidades”. ¿Se acoge o se entrega cautiva y desarmada, por ejemplo ante la demoscòpia? Veamoslo vía una herramienta de este mundo que es especialmente inspiradora para nuestros políticos: el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

    La cocina de la política, allá donde se remueven las encuestas, los sondeos y otras muchas herramientas al servicio de decidir y desplegar sobre el terreno la estrategia partidista, estos días hierve en Ferraz, sede del PSOE. Esperan con ansia la encuesta del CIS de septiembre. Y en el PSC, están muy atentos a ello. Uno de los estrategs de la casa razona el por qué: “El PP ya ha llegado muy alto y en teoría no puede hacer más que bajar en intención de voto, mientras que ahora hay que ver cómo se deja notar la nominación de Rubalcaba como candidato socialista. Si en la próxima encuesta del CIS se apunta una recuperación en la intención de voto del PSOE, ni que sea mínima, y si va acompañada de una bajada en la intención de voto del PP, entonces tenemos elecciones cuando tocan, el próximo año, a ver si nos hemos recuperado como mínimo para evitar la mayoría absoluta”. Pero, ¿y si el CIS no aporta datos en esta dirección y el PP sigue creciendo y el PSOE menguando? “Entonces elecciones en otoño de este año, sí o sí”.

    ¿Pequeño (gran) efecto colateral para el PSC en este ejemplo paradigmático de la esclavitud propia del régimen demoscópico a que está sometida nuestra política? Si se adelantan a otoño las elecciones generales españolas, el congreso del PSC salta por los aires. Y eso que este congreso, el del PSC previsto para otoño de este año, tendría que ser el del inicio de su recomposición. ¿Sí? También en esto dudan. De hecho, “en el PSC se duda ahora mismo de todo”, se admite.

    Es en este sentido que más de uno en Nicaragua, sede del PSC, considera que el próximo congreso del partido será “abierto y cercado en falso”: “Elegirá primer secretario pero no candidato, y por lo tanto este nuevo líder gestionará el partido hasta un nuevo congreso que seguramente no tardará más de un año y medio en precipitarse”.

    Estos días José Montilla también duda. Le han ofrecido ser presidente del partido y senador. No sabe si aceptar, pero algunos de los suyos se lo desaconsejan: “No! Ahora toca que nosotros pleguemos velas y que haya relevo total”. Pero en el partido nada se tiene claro en este momento. Reina la desorientación. Sólo se palpa claridad en algunos de los antiguos capitanes: “Yo no puedo con Rocío Martínez-Sempere, pero ahora es su momento y el de los de su hornada. Y si se estampan cuando cojan las riendas, como mínimo que no lo hagan por culpa nuestra”.

    Antiguos maragallistas dudan también mucho, ahora sobre todo de la opción de Àngel Ros, de quien no entienden su marcha atrás respecto de la reivindicación de grupo parlamentario propio en Madrid. Y antiguos capitanes dudan de Manuel Bustos: “Se nos ha puesto a todos en contra”. ¿Y Carme Chacón? “Quizás de aquí a un año y medio tiene que asumir el liderazgo”. ¿Y Miquel Iceta? “Sería la mejor opción de ahora para hacer posible que esto pase”. ¿Pero él no es pasado? “Ese es el problema”. Y en medio de este hamletiano momento del PSC, las encuestas. Quizás se llevan todas las dudas por delante al precipitar elecciones generales. Un viejo militante lo resume bien con sorna: “Como en los funerales, ante una encuesta tenemos que decir claro aquello de “no somos nada…”.

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