El niño del rey desnudo

  • El niño del rey desnudo

    “Cullell”. “Mas-Cullell”. Muchos periodistas y políticos se emperran en pronunciar mal el segundo apellido del conseller de Economía, Andreu Mas-Colell. Un error que no se produciría si él no se hubiera estado durante décadas en los Estados Unidos. Allí, como académico de prestigio, catedrático en Harvard, decidió maridar sus dos apellidos para no perder el primero. Los norteamericanos hacen caer el middle name, pero cómo él no quería constar como “Andreu M. Colell” optó por el guión en su tierra de acogida durante años, los EE.UU., donde una parte de su descendencia ha decidido seguir viviendo.

    Su hijo Alexandre, que fue asesor de la Casa Blanca en materia de economía laboral durante los primeros tiempos de la administración Obama, es profesor en la prestigiosa Universidad de Princeton. Sigue así los pasos del padre, un referente en los Estados Unidos, donde en las principales instituciones económicas se ponen al teléfono cuando es Mas-Colell quien llama. “Sin el conseller al frente de la cartera, mucho del apoyo y la consideración en el exterior que estamos consiguiendo, en este momento dificilísimo en el aspecto económico, no lo tendríamos”, dice uno de sus más estrechos colaboradores.

    Y eso que estuvo a punto de no ser conseller del president Artur Mas. Bien podría haber sido así si el líder convergente se hubiera repensado su propuesta después de que Mas-Colell le expusiera sus condiciones para aceptar Economía: “Si quieres contar conmigo tendrás que tener en cuenta que haré lo que se tenga que hacer, en ningún caso maquillando una realidad durísima que tenemos que gestionar”. Y le dio un día porque el presidente salido de las urnas se lo pensara. Estaba claro que el viejo profesor no se jugaría un prestigio académico acumulado durante décadas. Y el otro Mas, el presidente, aceptó el desafío. La política de recortes, sin muchos parches añadidos para disimular la naturaleza, las causas y las consecuencias, ha sido la prueba, incluso en periodo pre-electoral explícito y a pesar de los miedos de muchos de sus compañeros de partido.

    “Se está gobernando desde Economía”, asegura uno de los asesores de otro departamento. Y recalca: “Los consellers han ido desfilando por el despacho de Mas-Colell, y todos han asumido las respectivas rebajas“. Y esta semana, la de la presentación de los presupuestos del gobierno, ha podido fijar las cifras que serán motivo de debate parlamentario a partir del próximo día 16. Las crudas cifras. Una complicada realidad que él –en palabras de uno de sus hombres, “a imagen del niño de la fábula que señala al rey desnudo cuando nadie más se atreve”– no ha querido esconder desde que es responsable de Economía. “Tiene claro que sin unas cuentas públicas equilibradas no podemos tener autogobierno, del mismo modo que ha dejado claro desde el principio que las finanzas catalanas eran insostenibles si se accedía a cumplir con el déficit marcado por Madrid”. Y no ha accedido.

    Es el gobierno desde Economía, en un momento de crisis como hacía tiempo que no conocíamos. Así por ejemplo se explica la tesis extendida en palacio a propósito de que él habría sido el gran impulsor del pacto de sangre que parece –sólo parece– que tienen Artur Mas y Josep Antoni Duran i Lleida. “O CiU es decisiva en Madrid y se consigue un buen resultado que nos lleve al concierto económico, o este gobierno no dura cuatro años”, habría dicho. Porque sabe de la crudeza de las medidas que hay que aplicar. Ha querido dejar claro que se ve obligado por una situación heredada y a la vez es consciente de las consecuencias políticas de su acción. Este es su relato, que es también el de su gobierno. El “niño” que señala el rey desnudo.

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