Todo vuelve

  • Todo vuelve

    “Las elecciones por Barcelona son una cosa aparte de las elecciones municipales”, dijo Montserrat Tura en plena precampaña, sólo dieciocho días antes de la oficial. De la campaña oficial por las elecciones catalanas del 28-N pasado, claro. Porque en estas municipales por Barcelona, donde ella no ha podido ser cabeza de lista del PSC, la ex consejera ha estado desaparecida en combate justo hasta el último momento. De hecho como la mayoría de dirigentes del Partido de los Socialistas Catalanes.

    José Montilla no asistió ni a la pegada de cartel de Jordi Hereu y en plena campaña sólo se ha dejado ver en la capital en un acto en el Cercle d’Economia, y con un entusiasmo totalmente descriptible. Miquel Iceta, por su parte, ha participado en poco más que un par de actos de Hereu. Y en cambio a quien sí ha visto bastante a su lado el equipo de campaña ha sido a Joan Ferran, el de “la crosta nacionalista”. No en  vano, él fue en su día uno de los padrinos del actual alcalde, desde la poderosa Federación de Barcelona del PSC. Ahora la división entre la federación y la cúpula de Nicaragua es profunda como nunca. Y sólo los anticuerpos que un hipotético liderazgo del alcalde de Lleida genera en los hombres de Montilla podrían acercar posiciones entre éstos y Hereu. El día después de hoy dirá.

    Mientras tanto, Hereu se ha cuidado de mantener algunos puentes con la sede central de Nicaragua. Y esto es el gran estratega y comunicador de su campaña: Enric Casas, director del área de alcaldía. Publicitario que ya trabajaba para el Ayuntamiento en tiempos de Pasqual Maragall, es una de las mentes que estuvo detrás de campañas como la de  Barcelona posa’t guapa, en el ámbito de ciudad, o lo Si tú no vas ellos vuelven, en el ámbito del PSC. Él siempre vuelve, de hecho porque nunca acaba de marcharse. Siempre está. Ha sido considerado tradicionalmente muy afín a Miquel Iceta, pero dice de él un gato viejo del PSC: “Enric tiene la gran habilidad de saber ponerse siempre de perfil”. Es decir, que otros pasan y él va tirando. En la sala de máquinas. A los mandos del lugar, para ser más exactos. Desde allí ha conducido la actual campaña de Hereu, con apoyo destacado de Joan Ariza, director adjunto (justo por debajo de Casas) en publicaciones del Ayuntamiento como los suplementos informativos por barrio que tan a menudo nos podemos encontrar en los buzones. Ariza se ha ocupado bastante del mundo on-line.
    De hecho, los dos se han ocupado bastante de una campaña que ha hecho remontar muchas posiciones a su candidato respecto de donde partía hace apenas unas semanas y algún mes. Casas, militante socialista, estuvo en su día con Maragall, fue responsable de la publicidad institucional con Joan Clos, y finalmente desembarcó en noviembre de 2009 como coordinador del área de Alcaldía con Hereu, “para intentar poner orden”, como admiten desde Nicaragua. De aquí, campañas como la del Visc a Barcelona o ideas como los Juegos Olímpicos de invierno. En buena coordinación con José Zaragoza, con el cual mantiene una buena relación, ha pilotado una campaña de Hereu donde su sello se ha dejado notar por ejemplo con la estrategia de relacionar CiU y PP vía la imagen juntos de Xavier Trias y José María Aznar. “¡Qué gol!”, decían eufóricos Casas y su equipo cuando Hereu finalmente mostró la foto de los dos en 2000, en el debate de TV3. Los recortes y la Barcelona progresista versus el posible pacte PP-CiU. Con Casas, la sufrida apelación al “voto del miedo” ha vuelto. Tradicionalmente al PSC le ha funcionado. Hoy sabremos si una vez más habrá marcado tendencia entre el electorado. En moda dicen que todo vuelve. Veremos.

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