Quién recorta a quién…?

  • Quién recorta a quién…?

    Dolors, ¿a dónde nos llevan?” “Me parece que han dicho de hacer el minuto de silencio dentro de Palau.” “De ningún modo, ¿no?” “¡No, no!” Breve conversación que empezó más o menos así entre el diputado de Ciutadans Jordi Cañas y la diputada de Iniciativa Dolors Camats el jueves en la plaza Sant Jaume apenas cruzar el umbral del portal del Palau de la Generalitat. Fuepocos minutos antes de las doce del mediodía. A la hora en punto tocaba minuto de silencio por las víctimas del terremoto de Lorca. Pero, casualidades de la vida, la plaza estaba bastante apretada por un centenar largo de sindicalistas de la USOCque, silbato en boca, hacía rato que generaban un ruido importante que había traspasado los gruesos muros del Palau.

    ¿Minuto de silencio ante un montón de sindicalistas increpando el presidente? Este fue el dilema en el ala oeste del Pati dels Tarongers. ¿Debía salir el presidente en todos los informativos, siendo la única autoridad del Estado, acompañada en este momento de recogimiento de delegados sindicales con pancartas contra los recortes y caras de pocos amigos? La duda razonable saltó. El equipo de asesores y estrategia meditaron – con el reloj pisándolos los talones, y alguien tuvo la idea de dejar pasar los medios gráficos al Palau y hacer el minuto de silencio con los otros representantes políticos en el Pati dels Tarongers, en recogimiento de verdad. Pero no pudo ser.

    Estuvo a punto de pasar, a juzgar por la conversación de Camats y Cañas, pero que ellos y otros no estuvieran de acuerdo, o que directamente no lo hiciera el inquilino del Palau, acabó para mantener el minuto de silencio ante la fachada del Palau. Eso sí, el presidente, Artur Mas, llegó a la concentración de autoridades una vez el minuto ya había empezado. Por lo tanto, antes de ponerse, ninguna cámara captó su imagen bajo una lluvia de silbatos por unos recortes que los de la USOC –vía pancartas– le atribuían del mismo modo a él y a José Luis Rodríguez Zapatero.

    “Mas no es el responsable de los recortes sociales. Lo es la gestión del tripartito y la asfixia a que el gobierno socialista de Madrid somete a Cataluña.” Esta es la tesis de los convergentes. Y esto también se defiende con imágenes. O teniendo especial atención de algunas, como la de Artur Mas siendo increpado por delegados sindicales.

    CiU, después de unas semanas ciertamente noqueada, ha cogido aire y ha encontrado en ZP y su gobierno la clave para contestar la ofensiva de la oposición en bloque que le reprocha los recortes. En este sentido, y antes de la manifestación de ayer, los responsables de comunicación del gobierno dedicaron durante días muchos esfuerzos a dejar clara la idea de maltrato por parte de Madrid. “Los socialistas recortan Cataluña”, afirma la propaganda de CiU editada hace pocos días. Todo coordinado.

    “No nos pagan los 1.450 millones, no nos dejan convocar plazas de maestros, no nos hacen caso con los trenes de cercanías y no nos pagan tampoco lo que nos deben de salud. ¡Así sí que podemos ir a la manifestación!” Lo decía el jueves un alto cargo del gobierno, ufano porque había sido tocado “el gran acto de campaña” que la oposición había espoleado en forma de manifestación en pleno ecuador de la carrera.

    El consejero de Salud, Boi Ruiz, estaba inquieto esta semana porque los spin doctors del Palau no le dejaban anunciar su reunión en Madrid. “Claro, había que saber si nos pagaban o no y, en el supuesto de que fuera lo segundo, poderlo explicar bien, como con los 1.450 millones, los trenes y los maestros.” Hubo reunión, Madrid se volvió a cerrar en banda y así se explicó para completar el paquete de agravios. Y ala pues, a la manifestación

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