¿Donde esta (ahora) el ‘seny’?

  • ¿Donde esta (ahora) el ‘seny’?

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    Reconozco que aluciné bastante cuando me enteré que Miquel Iceta, Inés Arrimadas y Xavier García Albiol compartían un grupo en el whatsapp con el título “Seny”. No me sorprendió tanto el hecho que tres partidos en teoría con programas y filosofías diferentes tuvieran al más alto nivel una sintonía tan entrañable, sino sobre todo por eso de la elección del concepto ‘seny’ para describirse a ellos y su software. Parece que hay quien en vez de querer caricaturizar la reivindicación catalana como una locura radical la han acabado interiorizando con todas sus consecuencias (muchas de ellas no positivas para ellos mismos).

    Y así PSC y PP van drenando votos en Cataluña, cuando hace tiempo que el concepto de la ‘seny’, muy especialmente referido a los populares, no cuela que se relacione cuando hablamos del debate sobre el proceso soberanista, y muy especialmente en como lo están afrontando los hasta ahora dos principales partidos españoles, PP y PSOE. Es en este sentido que el nuevo gobierno de Cataluña y su presidente, Carles Puigdemont, fuerza libre de prejuicios y con muy pocas heridas de consideración que lo tengan a la defensiva, han sido un gran acierto estratégico. El tiempo sabrá reconocerle a Artur Mas, que ha sido el principal artífice político de que ambas cosas hayan sido posibles: nuevo gobierno y nuevo presidente. Y son buenas notícias para los catalanes en general y para los soberanistas en particular, porque proyectan idea de cambio, de avanzar, de ir al grano y de trabajar sin estridencias y con voluntad de aplicar el sentido común.

    La situación de la política española y la de sus principales protagonistas hasta ahora ayuda. Un muestra de cómo sin tener que hacer mucho la idea de ‘seny’ se anexa fácilmente a Puigdemont y a su gobierno (y a sus reivindicaciones) en contraposición a sus adversarios: unas simples declaraciones cargadas de razón a la vez que de contundencia y de tranquilidad. Me refiero a cuando este fin de semana el presidente recriminó al presidente español en funciones, Mariano Rajoy, el lenguaje empleado por éste en utilizar la palabra ‘tregua’ para referirse a las relaciones con Cataluña. Que dice el aún líder del PP que “no hay tregua y el Estado continuará cumpliendo sus funciones”. Esto es lo que le queda, reivindicarse con el “Santiago y cierra España”.

    Pero suena, como todo lo que está haciendo últimamente, tan desesperado como poco medido y sensato. No suena, en su tradición, en solución, y sí a voluntad de enquistamiento de un problema que parece evidente que lo ha identificado como una de las pocas vías que le quedan para reivindicarse ante una parte de su menguante electorado. Y ante esto, ‘seny’. Dice el presidente Puigdemont que lo que espera del Gobierno en funciones es “que no genere disfunciones y funcione”, al tiempo que lamenta el lenguaje “poco adecuado” utilizado por Rajoy al referirse a un “proceso democrático y pacífico”.

    Y Puigdemont remachó, constatando que actualmente hay “desgobierno” en España y que, además, “no parece que a corto plazo haya voluntad de hacer un gobierno que resuelva los problemas de la gente”. Lo ve todo el mundo. Cae por su propio peso. Es de sentido común. Y tras esto tantas otras cosas.

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